LA SIERRA DE MÁGINA ( JAÉN) |
SIERRA MÁGINA
Sierra Mágina era un nombre que había leído en los mapas de carreteras. Siempre que preparaba una escapada a Cazorla, aparecía ese nombre en la guía Michelín. Al sur de Úbeda y a la derecha de Jaén.
Cuando llegaba con mi amigo Juan a la estación de Linares-Baeza,- la que canta Sabina-, mirábamos con curiosidad esa mole gris y pelada que resaltaba al sur.
Mientras esperábamos el autobús, quiero recordar, de Jaén, que nos hacía esperar horas y horas en el suelo de la estación de Úbeda, cargados con las mochilas y los sacos, hablábamos, entre otras cosas, de Sierra Mágina.
Pero nunca fuimos, nunca hablamos de ir. Se veía tan seca y gris.
Los años trascurrieron, el amigo Juan se ancló a su adoptado pueblo de Linares de la Sierra y las ocupaciones limitaron las alegres y abundantes salidas al campo de la juventud.

Un día, volvió a surgir ante mis ojos, en un remozado mapa de carreteras, el nombre de sierra Mágina y pensé que este podía ser el momento.
Dediqué los días siguientes al estudio de los mapas de la zona y a buscar en mis archivos de folletos, pasquines y guías de parques naturales, toda la información que pude sobre el Parque Natural de Sierra Mágina y hallé bastante, suficiente para hacerme una idea de que en esa mole gris y seca había mucho por descubrir.
Caliza, pura caliza, destaca en su mitad el pico Mágina de 2167 m. Es una sierra alta, en la que nieva cada año. Se encuentra rodeada de las grandes extensiones de olivos de Jaén y no plantaron en sus cumbres porque no crecían en las rocas, haciéndolo, eso sí, en sus laderas.
Dispuesto a descubrir los secretos de Mágina, me dirigí un fin de semana, acompañado de un puñado de amigos a Huelma, al sur del macizo. Un pueblo agrícola, con un casco urbano armónico y compacto.
Había decidido subir al pico Mágina y la ruta más aconsejable era por el sur.
A la mañana siguiente, siguiendo caminos agrícolas, subimos hasta la ermita de Fuensanta, que desde el siglo XVI tiene su romería el primer domingo de septiembre.
Por delante de la ermita, pasa la carretera de Huelma a Cambil. Hay que seguir la carretera hacia la izquierda unos cientos de metros, hasta encontrar un camino al otro lado del asfalto que será el que nos introduzca a la sierra.
Campos de olivos en una tierra árida, van dando paso a arbustos y típica vegetación mediterránea.
La subida es larga, con muchas vueltas que además de cansarnos nos va dando vistas hacia el sur.
Sierra Nevada, enseguida destaca entre todas las montañas. Solo por verla merece la pena subir.
El camino pasa junto a unas naves de ganado, en el valle del arroyo de Cobatillas. La sierra se impone ante nosotros, desafiando con su altura nuestros pretenciosos intentos de dominarla. Llevamos ya siete kilómetros y aún nos quedan dos más siguiendo el camino.
De pronto termina delante de una alambrada abierta y ante nosotros la montaña y un sendero que se cuela entre las peñas.
El paisaje grisáceo de la roca caliza, ahora se ve multiplicado. El destello blanquecino de las piedras y la escasa vegetación, hacen aún lejana nuestra meta.
La senda nos lleva hasta un collado con buenas vistas, y sigue subiendo, pasando junto a una oquedad a modo de refugio.
Vemos a lo lejos, por encima nuestra las características cuernas del macho de cabra montés. La sabina rastrera, ese arbusto verde oscuro que crece pegado al suelo, para defenderse de las inclemencias, aparece salteado entre las rocas.
Hemos recorrido unos dos kilómetros por la senda hasta llegar a la cumbre. Parecía tan difícil, pero ya lo conseguimos.
El pico es uno de los muchos que resaltan en una gran nava erosionada. Es el más elevado, pero los hay similares.
Caminar por esta horadada llanura caliza es una sublime experiencia. Sorteando los pequeños picos, avanzamos por este caos pétreo. Nos gustaría seguir hasta el refugio Miramundos y bajar por el camino de Bédmar y el caño del Aguaero, pero somos muchos y algunos están cansados.
Esa noche cenamos bien en Huelma y al calor de una chimenea nos contamos las vivencias del día.
Mañana al adelfal de Cuadros o al pico Aznaitín, pero esa ya es parte de otra historia, de otra aventura

Que ver:
Huelma :
Ermita de Fuensanta, de planta barroca, siglos XVII-XVIII
Iglesia parroquial de la Concepción, estilo renacentista. Obra de Vandelvira, siglo XVI
Castillo siglo X, XI
Bélmez de la Moraleda
Ermita del Visillo
Torre del Lucero
Castillo de Bélmez
Las famosas caras de Bélmez. C/ Rodríguez Acosta,5
Bédmar
Fortaleza de Al-Manzar o del mirador
Iglesia Parroquial de la Asunción, siglo XV
Casa de la Tercia del Pan, casa de la Obra Pía
Portada de la Iglesia de la Concepción
Albánchez de Mágina
Iglesia Parroquial de la Asunción. Capilla de S.Fco. de Paula y pila bautismal
Castillo árabe, con escalinata de más de 300 peldaños
Torre del reloj de planta cuadrada
Jódar :
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, siglo XVI
Iglesia del Santo Cristo
Castillo de origen musulmán. Centro de visitantes del Parque Natural
Donde dormir y comer:
Huelma :
Hostal-restaurante Ángel: 953391061
Hostal-restaurante Solera: 953391004
Bélmez de la Moraleda:
Hostal-restaurante Sierra Mágina: 953395176
Hostal-restaurante La Chopera: 953394303
Hostal-restaurante Casablanca: 953394183
Bédmar:
Hostal-restaurante Paraíso de Mágina: 953760010
Albánchez de Mágina:
Camping municipal 953358339
Jodar
Hotel-restaurante Ciudad de Jódar: 953785051
Hotel Los Molinos: 953786016
Gastronomía:
Embutidos (morcilla, jamón, salchichón y chorizo).
Migas
Andrajos con liebre
Revuelto de tortilla de chorizo y morcilla con ajoporros.
Ensalada de peraltas
Estofado de carnenbuco
Dulces: pestiños, magdalenas, bizcochos y roscos
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